¿Cómo se te queda el cuerpo con esa frase?
Pues se te queda de colores cuando te la sueltan, así de sopetón, exactamente veinticinco años después.
Y eso me hace pensar en la necesidad del momento preciso y oportuno, de las frases inventadas y archivadas en el encéfalo y posteriormente licuadas en el higadillo, junto a unas cervecitas para que pasen mejor.
Si te hubiese leído la mente aquella noche de hace veinticinco años, tal vez mi corazón no se hubiera detenido hoy. Pero si te hubiese mirado a los ojos aquella noche y ambos hubiésemos huido, tal vez mi corazón no habría llegado tan lejos, digo solo tal vez
Como nunca lo sabremos, podemos disfrutar ambos, yo al oirte pronunciar ese deseo, tú al mantener la ilusión de estar.....
Siempre estás ahí, en esa playa, en ese monte, en esa casa.....es verdad, yo así lo siento
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