martes, 21 de junio de 2011

conduciéndome

Nunca espero que un amante me de las gracias, nunca deseo darlas....
no quiero estar agradecida, no se agradece el amor ni la pasión ni el despertar.....se vuelven a desear y se agradece que nuestro cuerpo rebusque, que nuestra mente lo deje....
no no no
estoy embriagada
pero antes que una pequeña abeja libase el pólen que fecundó aquella otra flor, antes....
tú ya existías y me amabas, tumbados en la arena mi corazón saltaba entre las olas, una pizca de sal aumentó nuestro deseo
entre ambos, el mar, la noche, el aleteo de tu pecho
y mis suspiros
tus suspiros
aquella factura de teléfono que lo quebró todo
y el llanto
y la sonrisa forzada para no romper la magia del encuentro......
pero sigues aquí.....vete, vete, déjame acariciar sintiendo otros latidos

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