Estaba yo recuperando el oído, que lo había casi perdido y lo necesito para aprender a tocar la flauta.
De repente aparece una arruga en mi ceño, glups, tendré que recurrir al botox.
Pero mi instinto de supervivencia ha venido a salvarme de las agresiones, de las del oído y de las químicas. Ha sido decir "no me grites, que no te presto mas atención por eso" y quedarse callados.
Voy a escuchar las magníficas notas de "mi" Petit, que me hacen volver a la paz mundial.
Mañana será otro día y creo que lo voy a comenzar no abriendo la boca, a ver si se contagia el tema y todos procuramos la calma del silencio....o del susurro
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