Voy a confesarlo, lo he hecho....he urdido la trama, he buscado las horas de paso, he aplicado casi conocimientos profesionales para fingir encuentros casuales. He sonreído y saludado como una bobita, oh, qué simpática.
Lo he trazado, lo he deseado y lo he logrado.....y otra vez he de recordar-me que los deseos no se deben cumplir, porque nos quedamos en bragas y otra vez a buscar uno nuevo.
Vaya, de todas formas, ha sido al menos divertido, mucho, mucho, lo único que no me ha resultado divertido es la frase al despedirse: te voy a hacer sufrir.....¿cree alguien todavía que puede hacer sufrir?....bueno, dejaremos que lo crean, así yo le haré disfrutar.......y disfrutaré.
La única pega es que se acabó la diversión, ya conozco al dedillo las pautas y la sorpresa ha sido...cómo decirlo...mediocre, infantil y demasiado "vuelta al horror de la crueldad pueblerina".
Viviendo aquí he descubierto las bondades de la tranquilidad, ahora quiero un poquito de acción.