Estaba el viernes yo envuelta en abrazos y besos, arropada por un tipo que me busca mucho mas a menudo de lo normal. El tipo me llama o me envía mensajes para quedar, que si tomamos un café, que si tomamos un cubata, que si dormimos la siesta. Vale, a mi me gusta de vez en cuando el contacto humano. Algún contacto humano me gusta mas que otro, depende del olor de su piel, de su tacto, de la suavidad de sus palabras o de sus caricias, o bien, directamente, del placer sexual que me provoque, sin mas preocupaciones.
En esto llevamos años los dos, y parecía que todo estaba claro, es como es, al menos para mi, es lo que es. No hay mas confidencias ni frases de cariño, buscamos ambos el placer, nos preguntamos por cortesía y hasta otra.
Pero mira, me pilló flojera esa noche, y le cuento una confidencia: hace tiempo que quiero enamorarme, creo que necesito sentirme enamorada.....y me responde: no te enamores de mi, yo no quiero tener una relación.....uf, qué mal me hizo sentir, sobre todo por mi gran delicadeza que me impidió decirle en el acto: no, no, jamás me enamoraría de tí, si después de tanto tiempo no ha ocurrido, es imposible que ocurra. Pero me dio un poquito de pena decirle que nunca me enamoraría de él, que no iba por ahí mi frase en voz alta, pero como tal vez yo había iniciado el equívoco, me sentía responsable y me callé.
Salí corriendo, le dije que me iba a casa, que me encontraba mal, me pidió que me quedara a dormir, pero yo no podía quedarme, cómo voy a dormir con un ser tan insensible.
En cuanto salí a la calle, respiré hondo, derramé dos lágrimas y marché a mi camita, confortable.
Y desperté aliviada, por saber que mi corazón está loco, pero todavía no está tonto, jejeje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario